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Lunes, 18 Marzo 2013

La crème de la crème [1]

Para auténticos artistas del café

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Cafeteros o no, cuando vemos una taza de café con toda su crema de leche dibujando las más impensables filigranas para coronar la taza tendemos a quedarnos boquiabiertos y a que nos entren ganas de tomar uno de inmediato. Arte en las formas y en el sabor.

Como si de un trending topic se tratase, el arte latte se ha convertido en un reclamo para nuestros sentidos. Pero, ¿es magia? ¿Solo pueden prepararlo los baristas y profesionales cafeteros? No, con tu Minimoka, si quieres, puedes.

En el apartado “Recetario” de nuestra web, si clicas en Capuccino encontrarás un apunte de cómo preparar el café “con corona de espuma”. Pero ahora te proponemos un cursillo (lo habíamos prometido en un comentario de este blog), “nivel avanzado”, con todo detalle, para preparar una obra de arte, vaya, un café impresionante. Eso sí, por partes, primero aprenderemos a conseguir vapor y luego iremos directos a la espuma.

Pero, antes de ponernos en materia, es muy importante tener en cuenta si nuestro modelo de cafetera incorpora caldera o termobloque para el calentamiento, pues las instrucciones para conseguir vapor son diferentes para uno u otro sistema. Y, para no liarnos, también aquí iremos por partes, dedicándonos ahora a explicar cómo obtener vapor con una cafetera de caldera (CM-1622, CM-0363i, CM-0367 y CM-0591), porque es un poco más complicado, y dejando para una próxima ocasión las explicaciones relacionadas con los modelos de termobloque.

Cómo conseguir vapor

Tomaremos leche fría de la nevera, aproximadamente media jarrita (al espumar la leche aumentará su volumen) y pondremos la cafetera a temperatura de café. Una vez a esa temperatura, debemos recalentar el agua de la cafetera hasta la temperatura de vapor. Para ello:

  • Previamente, abriremos el grifo de vapor (mando vapor) unos 2-3 segundos, con lo que creamos una cámara sin agua dentro de la caldera y podremos obtener un vapor más seco.
  • A continuación, pulsaremos el interruptor de vapor. Con esta operación recalentamos el agua de la caldera, que llegará a la temperatura adecuada para hacer vapor.
  • Esperaremos hasta que se vuelva a encender el piloto de la temperatura. Ahora ya tendremos la cafetera en el punto idóneo para hacer ese vapor mágico.

Ahora, la crema

Colocaremos el tubo de vapor dentro de la leche, sin cubrirlo por completo, dejando la lengüeta de manipulación (si la tiene) fuera. Y abriremos el mando de vapor más o menos, dependiendo del caudal que queramos lograr, teniendo en cuenta que funciona como un grifo: más abierto, más vapor; menos abierto, menos vapor.

Graduado al punto, haremos movimientos hacia abajo y hacia arriba de la jarra, llegando casi a sacar el tubo de ella y repitiendo la operación varias veces. De esta forma, la leche se irá espumando más y más.

Cuando esté a tu gusto, cierra el grifo y dale unos pequeños golpecitos en la base de la jarra sobre la mesa para lograr una mejor compactación de la espuma de la leche. Y ya la puedes verter sobre el café con todo tu arte. O emulando a los expertos del arte latte que te muestra el vídeo.

A tener en cuenta

Las cosas bien hechas son las que bien acaban. Así que vamos a rematar este proceso adecuadamente. Una vez acabado de hacer el vapor debes tener en cuenta que la máquina tiene que volver a la temperatura de café y, por tanto, debe enfriarse el agua de la caldera.

Por otro lado, también tienes que tener en cuenta que, con el vapor, hemos consumido agua, por lo que deberás asegurarte de restablecer ese agua gastada, de la misma forma en que harías el cebado de la máquina.

Para ello, debes hacer lo siguiente:

  • Poner el interruptor de vapor a su posición inicial (no pulsado).
  • Hacer salir agua caliente por el tubo de vapor (operación de cebado) para, así, enfriar y rellenar la caldera.

Y ya está tu cafetera lista para preparar más deliciosos cafés. Puedes hacer el café y verter sobre él con todo tu arte esa crème de la crème que has preparado. Pero también podrías hacer el proceso a la inversa, es decir, hacer primero el café y, a continuación, espumar la leche tal como te hemos explicado. ¡A tu gusto!

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